En el evangelio de Lucas 4:16-30 observamos un momento clave en la vida de Jesús. Después de haber sido bautizado en el Jordán, y de haber pasado 40 días en el desierto, Jesús regresó a Nazaret, su pueblo natal, Nazaret era una pequeña ciudad en Galilea. Esta fue una ocasión especial para Jesús, ya que tendría la oportunidad de predicar en la sinagoga donde había crecido.
Conforme a su costumbre, Jesús entró en la sinagoga el sábado para adorar y enseñar. Esto era una práctica común para los judíos piadosos de la época. La sinagoga era el lugar donde los judíos se reunían para orar, estudiar la ley y las Escrituras, y adorar a Dios. Era un lugar sagrado, donde se esperaba que las personas se comportaran con reverencia y respeto.
En la Biblia, el día de reposo es el séptimo día de la semana, un día para descansar y adorar a Dios:
• En el libro del Génesis, dice que Dios descansó el séptimo día después de crear el mundo.
• En Éxodo 20:8-11 dice que el sábado es el día de reposo, y que se debe descansar para recordar que Dios creó el universo en seis días.
• En Deuteronomio 5:14 dice que no se debe hacer ninguna obra en el día de reposo, ni por parte de las personas, ni de los animales, ni de los siervos.
En la Biblia, el día de reposo se estableció para beneficio del hombre. En Mateo 12:1-5, Jesús responde a las críticas de los fariseos por sus acciones en el día de reposo, como arrancar espigas y comerlas, o sanar a un hombre con una mano seca.
En el evangelio de Mateo 12:6-8 dice: «6 Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. 7 Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; 8 porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo».
En el libro de Colosenses 2:16-17 dice que nadie debe ser juzgado por la comida, bebida, días de fiesta, luna nueva o días de reposo, ya que todo esto es sombra de lo que ha de venir.
Siguiendo con la lectura del evangelio de Lucas capítulo 4 versículos del 17 al 19 nos indica las escrituras que se le da el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí,
por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
a pregonar libertad a los cautivos
y vista a los ciegos,
a poner en libertad a los oprimidos
y a predicar el año agradable del Señor.»


Después de leer Isaías 61:1-2, Jesús hizo una afirmación sorprendente: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lucas 4:21). Jesús, ungido por el Espíritu del Señor (Lucas 3:21-22), es el que predica el Evangelio:
Dar buenas nuevas a los pobres: El pecado empobrece, y el Mesías trae buenas nuevas a los pobres.
Sanar a los quebrantados de corazón: El pecado quiebra corazones, y el Mesías tiene buenas nuevas para los quebrantados de corazón.
Pregonar libertad a los cautivos: El pecado cautiva a las personas y las esclaviza, y el Mesías viene a liberarlas.
Y vista a los ciegos: El pecado nos ciega, y el Mesías viene a sanar nuestra ceguera moral y espiritual.
– A poner en libertad a los oprimidos: El pecado oprime a sus víctimas, y el Mesías viene a traer libertad a los oprimidos.
A proclamar el año agradable del Señor: En pocas palabras, Jesús se proclamó a sí mismo como el Mesías anhelado de Israel.
La venida de Jesucristo al mundo inauguró el «año agradable/favorable del Señor». El tiempo de la gracia, la redención y la liberación de Dios ha llegado, y todos están invitados a venir a Cristo en arrepentimiento y, por la fe, recibir el don de la vida eterna.
«Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15). Debemos buscar como dijo el profeta: «Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca» (Isaías 55:6, NVI). Vivimos en la era de la gracia, el año agradable del Señor, pero los que le rechazan conocerán el «día de la venganza»: «el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Juan 3:18).
Continuando con la lectura del evangelio de Lucas 4:20-22; Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; …
Después de su asombro inicial, empezaron a discutir que alguien tan familiar (hijo de José) pudiera hablar con tanta gracia y afirmar que era el cumplimiento de tan extraordinarias profecías.
Las profecías del A.T. sobre el Mesias:

  • Seria un hombre hebreo (Isaías 9:6)
  • Nacido en Belén (Miqueas 5:2)
  • De una virgen (Isaías 7:14)
  • Un profeta como Moisés (Deut. 18:18)
  • Un sacerdote de la orden de Melquisedec (Salmo 110:4)
  • Un Rey (Isaías 11:1-4 )
  • Hijo de David (2 Samuel 7:12)
  • Sufrio antes de entrar en su Gloria (Isaías 53)

Jesús cumplió cada uno de los requisitos mesiánicos.
Continuando con la lectura del evangelio de Lucas 4:23-24: Él les dijo:—Sin duda me diréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo. De tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaúm, haz también aquí en tu tierra.”
Ellos querían que Jesús demostrara sus afirmaciones con señales milagrosas.
El gra predicador Spurgeon dijo: “Aprendo, de este incidente en la vida de nuestro Señor, que no es asunto del predicador tratar de complacer a su congregación. Si él trabaja para ese fin, con toda probabilidad no logrará; pero, si lograba tener éxito, ¡que éxito tan miserable seria!”
En los versículos 25-30 dice: Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías…
Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón 1 Reyes 17.

La historia de la viuda de Sarepta enseña que Dios bendice a los que tienen fe y que puede ayudar en momentos difíciles.
…pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio: (2 Reyes 5:10) La curación de Naamán era un ejemplo de gracia soberana y elección
La audiencia de Jesús que estaba en la sinagoga quería favores especiales porque estaba en su ciudad natal. Jesús señaló que esto no le importa a Dios, usando la obra de Dios entre los gentiles en los días de Elías y Eliseo y los pone como ejemplos.
Vemos 2 puntos: En primer lugar, el hecho de que ellos no recibieron a Jesús no tenía nada que ver con Jesús, sino todo que ver con ellos. Él era verdaderamente Dios, pero ellos no lo recibirían. Su rechazo decía más de ellos que de Jesús.
Juan 1:10-11 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

En segundo lugar: mostró que el poder milagroso de Dios opera de manera inesperada y soberana. Muchas veces nos sentimos indignos te merecer el favor de Dios y somos muchas veces destinatarios del poder milagroso de Dios. 1 Corintios 1:25-29.
En la historia de Naamán, vemos que fue sanado por la gracia soberana, pero tengamos en cuenta cómo sucedió. Primero oyó una palabra que podía ser sanado. Luego, respondió a esa palabra en fe conectada con acción (el acto de viajar a Israel). Después, Naamán obedeció la palabra del profeta, que se lavara en el Jordán siete veces, y obedeció con humildad, entregando su orgullo a la palabra de Dios a través del profeta.
Jesús vino, sin pecado y haciendo solo bueno para todos y ellos querían matarlo.
En el evangelio de Mateo 3:10 dice: Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Por: Pr. Freddy Benanula

IFE-PASAJE

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