A mis 19 años llegué a la Iglesia Filadelfia, era el año 1.973. En la iglesia Filadelfia viví la hermosa experiencia de sus primeros inicios, yo sólo tenía 4 años de convertida y al llegar fui recibida con mucho amor y un calor especial que me hizo decidir, en ese instante, que esta sería mi Iglesia y me quedaría para servir a Jesús!

La primera reunión a la que asistí era la de los jóvenes y se estaba planeando llevar 100 jóvenes al campamento de los cerros en Montecristi- Manabi y así conocí al Rev. Pr.  Winston Villamar y a su esposa la Pra. Luisa Pérez.

El viaje que se organizaba era gratis y esa noche, que para mí es inolvidable, el Pr. Winston Villamar planeó cómo generar ingresos y poder llevar esta cantidad de jóvenes sin costo. Para ello se necesitaba una secretaria y un responsable de los jóvenes en todas las actividades y bueno se eligió al joven Juan Villamar Pérez y luego todos me nombraron a mí, siendo que esta era la primera vez que asistía!  El pastor me hizo pasar adelante y sólo acepté el cargo, aunque tenía un poco de temor. Finalmente, se logró reunir el dinero para los gastos con las actividades sugeridas por el pastor y los demás hermanos; aunque no se consiguió que fueran 100 jóvenes, se logró que asistiera un grupo de 50 aproximadamente.

Después de esta reunión, seguí viviendo muchas experiencias hermosas del mover de Dios en esta pareja de esposos siervos. El Pastor Winston era imparable en su trabajo pastoral: predicaba todos los domingos, daba estudios bíblicos, organizaba grupos de trabajo evangelísticos, grupos de visitación, grupos de estudios bíblicos y siempre su énfasis fue el de evangelizar y discipular, bueno él era imparable! Su respirar era el servicio en la iglesia, así conocí a la familia Abad Vergara, los estoy nombrando porque ellos permanecen fieles desde ese tiempo, igual que los entonces hermanos Crecencia Quiñonez y Alberto Quiñonez, actuales pastores. Éramos un grupo pequeño de hermanos que nos amábamos mucho y éramos muy unidos, fervorosos en el servicio, pues eso veíamos y sentíamos de nuestro pastor, luego todo lo demás se fue dando de acuerdo a la voluntad de Dios, cuando seguimos como Iglesia Filadelfia en Ecuador.

Con la guía de nuestro Pr. Winston Villamar más todos los hermanos presentes en una noche gloriosa se logró reunir para adquirir un terreno propio. Salimos en grupos a buscar un lugar dentro del perímetro centro y el Padre bueno nos llevó a la esquina de Calicuchima y Noguchi, donde había un sitio muy mal visto pero que llegó a ser el lugar donde se estableció  el primer templo de la Iglesia Filadelfia en el Ecuador. Con nuestro pastor y su esposa comenzamos juntos y felices la construcción y en diciembre del año 1.975 se inauguró  la I  asamblea de la IGLESIA FILADELFIA EN EL ECUADOR, para la gloria de Dios. Fue una fiesta que duró de 8 a 10 de la noche, hubieron danzas, lenguas, profecías que Dios nos daría terrenos propios en cada sitio donde se hiciera una Iglesia, la felicidad era muy grande entre los que nos encontrábamos en aquella noche especial, nuestro Pastor predicó y dirigió todo este tiempo muy emocionado.

Tengo gratos recuerdos que enumerar del trabajo filadelfino guiado por el Pr. Winston Villamar, después que se organizó la IFE con su respectiva Personería Jurídica y demás requerimientos ante las leyes del Ecuador, con la visión del EVANGELISMO, EDIFICACIÓN  Y TESTIMONIO:

1.- El Instituto Teológico Filadelfia, aquí el pastor nos daba clases cada sábado en la tarde y nos tomaba de memoria un versículo por día, es decir, teníamos que memorizar siete en la semana y bueno muchas veces no recordábamos todo. Él tenía paciencia pero eso no impedía que fuera exigente, aunque con misericordia. Luego vino la monografía final y me tocó tipear a máquina la mía y la de mi esposo, nuestro pastor nos animaba, para él todos estaban listos y recuerdo que siempre decía: ´´En el servicio lo más importante es el que tiene disposición y es Dios quién da los dones, si necesita capacitación, aquí le enseñamos”.

2.- El Centro Educativo Filadelfia, aquí trabajaron muchas hermanas y se educaron muchos de nuestros hijos y niños, el Pr. Winston Villamar fue el primer Director y después la Pra.  Marlene de Abad. Hasta el último me decía: “Margoth, recuerde que esta Escuela es emblemática, no se rinda”. Eso me da ánimos siempre.

3.- Los Congresos de invierno y de verano, el Pr. Winston Villamar nos enseñó a organizarlos, siempre buscábamos escuelas para hospedarnos y vivíamos la koinonia filadelfina tan increíble.

4.- Con el Pastor se hacían salidas de caravanas de carros a las provincias y bueno recuerdo mucho una en Manta, eran como seis carros y familias a buscar donde dormir, siempre Dios nos daba sitios y un 31 de diciembre regresamos pero nosotros nos quedamos dormidos  y no vimos recibir el año por el cansancio, pero estábamos gozosos!

5.- Después de reuniones de trabajo, él decía: vamos a comprar cangrejos hermanos amados!!! o a comer sandía…

6.- El trabajo evangelístico, fuerte de fuego podría decir, porque para él no habían moldes solo ingenios que Dios le ponía y eso hacíamos, por ejemplo: los más jóvenes en grupos realizabamos prédicas relámpagos en los colectivos, en los parques, dramas y una vez que él viajó a los USA a una capacitación con su esposa, al regreso armó grupos de tres hermanos y los envió a la labor misionera por tres días, por fe. Y ocurrieron milagros, era como que los estaban esperando en casas y hoteles, con buena comida. Ellos al dar el reporte al pastor, éste sonreía.

7.- Recuerdo la famosa “banca misionera” que consistía en llevar invitados y cada familia debía traer invitados y  cuando estaba vacía daba vergüenza, pero ese era el desafío.

8.- La fe era básica en nosotros, todos los avances en proyectos se los hacia solo creyendo en el Dios Proveedor.

9.- Para la gloria de Dios la IFE siempre fue pionera en proyectos nuevos como el primer festival musical León de Juda que se llevó a cabo en el coliseo Huancavilca dirigido por el Pastor Winston, Los hogares iglesias, el primer programa televisivo en canal 4, etc.

10.- El avance de la Iglesia fue dado siempre en la voluntad de Dios, y el pastor siempre guió al pueblo a una preparación teológica, considerándola necesaria para el servicio ministerial.

Doy gracias a Dios por estos últimos seis años que estamos llevando un plan de trabajo hasta el 2025 con el perfil del Señor Jesús en sus cinco énfasis: Enseñanza y  Predicacion, Koinonia,  Escrituralidad, Oración y Compasión. Y aunque nos tocó este año 2020 la pandemia Dios ha provisto de las redes sociales, podría decir que somos una generación privilegiada y así no poner obstáculos para seguir en el trabajo del reino y su expansión, aun en esto nuestro Pastor Winston nos dio una preparación al ministrarnos por redes sociales. Alabo a Dios por su generosidad y misericordia!

Son tantas las experiencia vividas que forman parte de mi peregrinaje realizado junto a otros siervos de Dios, varones esforzados y valientes como el Pr. Juan Villamar Pérez, que llegó a ser pastor, doctor en Teología y mi esposo o como el Pr. Marcos Alarcón Jiménez, que les tocó dirigir la Iglesia en momentos de grandes dificultades, pero que estaban dispuestos a hacerlo y sin temor hasta el día que partieron a la patria celestial, al igual que la Pra. Luisa Pérez. Todos ellos murieron de manera prematura, llenos de vida y de dones.

Este año 2020 me tocó vivir la partida de nuestro amado fundador, el Pr. Winston Villamar Fernández, siempre daré gracias a Dios por la oportunidad de haber estado bajo su pastoreo junto con su amada esposa, nuestra hermana la Pra. Luisa Pérez, como le tenía costumbre de decir y de ser además mis suegros.

Hay una porción bíblica en Isaías, el profeta evangélico que dice:

«Muere la gente honrada
y a nadie le llama la atención;
desaparece la gente buena
y nadie entiende que la muerte
los libra de sus males (Is. 57:1 TLA)

Sigamos adelante…por una iglesia que dure hasta la segunda venida del Señor!!!

Pastora Lidia Acurio de Villamar.

Ahora que soy Pastora y sierva del Señor recuerdo estos inicios y siempre doy y daré gracias a Dios por la oportunidad de haber estado bajo el pastoreo de Su siervo Pr. Winston Villamar y su amada esposa nuestra Pra. Luisa Perez de Villamar. A quiénes siempre respeté y los cuáles llegaron a ser con el tiempo mis suegros.

yo vivi con todos los hermanos  de ese tiempo , experiencia increíbles con este varón , imparable en el avance de la obra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *