“La vida es bella” es una película donde un padre trata de hacerle la vida sencilla y feliz a su pequeño e inocente hijo en plena guerra.  El mundo siempre tiene complejidades y la iglesia no es una excepción. Las nuevas generaciones aplican sus conocimientos en la iglesia y nosotros nos estamos quedando atrás si no nos actualizamos.

Hay iglesias tan grandes que deben tener un gran cuerpo de pastores ayudantes y que por su tamaño deben especializarse para poder abarcar la tarea ministerial. Sin embargo, sea cuál sea su tarea dentro de la iglesia un pastor o pastora siempre debe tener disposición al servicio. Los pastores no deben dejar de ser pastores, de velar por la grey, de alimentarla y cuidarla, porque no están llamados a ser gerentes sino administradores de la gracia de Dios.

Por muy especializado que sea un pastor igual debe estar ahí por un llamado de Dios, capacitado y con un carácter acorde. La visión hay que tenerla presente pero la humildad, la mansedumbre, la paciencia, el amor del siervo son importantes y estar velando para que la hermandad siempre esté integrada a un grupo dentro de la iglesia de lo contrario queda sin vínculos.

El Señor Jesucristo dijo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45 RV). Los discípulos buscaban lugares de privilegio para cuando fuera la instauración del Reino; pensaban que Jesús estaba listo para derrocar a los romanos y ellos quedarían al frente del gobierno. Pero Jesús los corrige dando los rangos del servicio: usando la palabra “diácono” aclara que el servicio va desde lo doméstico hasta dar la vida. Y así fue con el Señor, que lavó los pies de los discípulos y después entregó su vida en la cruz. Un siervo del Señor, estando en sus manos debe actuar con rapidez y eficacia.  

El ministerio es complejo y no es lugar para estar pensando en privilegios. Algunos buscarán sus beneficios pero éstos siempre estarán. Todo siervo sabe que debe sacrificarse, privarse y negarse también. Así como el mismo Señor llegó a decir que no tenía donde recostar su cabeza.

En este mes recordamos el natalicio de nuestro amado Pr Winston Villamar, un siervo de vida sencilla, lleno de dones que buscó capacitarse para hacerse un teólogo bíblico, dando origen a su propia teología: “La felicidad en la pobreza”. Su visión no apuntó a que las iglesias IFES fueran megas iglesias, sino que fueran iglesias con una visión y una misión que traspase generaciones. Él sabía que un día no estaría y nos dejó escrito un plan para 10 años. Y el trabajo de capacitación que se hace debe llevar a la formación de estos líderes, para que tengan esta visión y un amor por el Señor y su Obra.

Este Plan para 10 años es un regalo que se dejó para la iglesia y cada vez que piense en usted y su tarea, debe verse bajo estas pautas, evitando las agendas privadas o los ministerios para satisfacer egos; por esto debemos respetar los lineamientos que tiene la iglesia como también su doctrina y todo supeditado a la voluntad de Dios para su pueblo. Es necesario por lo tanto revisar el manual cada vez que quiera avanzar con visión de futuro, solo así la iglesia mantiene su orden y también su unidad.

En memoria y reconocimiento del Pr Winston Villamar Fernández (1942-2020) que hasta el final de sus días no dejó de pensar en la Iglesia del Señor Jesucristo dejándonos este lema: “Por una iglesia que dure hasta la segunda venida del Señor”.

Pra. Blanca Auristondo, PMG.

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