Para poder abrir este análisis hay que volver a entender lo que significa ser cristiano, Etimológicamente. La palabra «cristianismo» proviene del griego χριστιανισμός, christianismós, y esta a su vez de χριστιανός, christianós, ‘cristiano’, la cual a su vez procede del nombre propio Χριστός, Christós, ‘Cristo’, traducción del hebreo Mesías, que significa ‘ungido’.
Entonces deducimos que es tomar sobre nosotros el nombre de Cristo, lo cual hacemos al ser bautizados y recibir el Espíritu Santo. Cuando seguimos a Jesucristo, llegamos a ser la persona que el Padre Celestial desea que seamos.
Históricamente encontramos este calificativo en la biblia, Hechos 11:26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Empezó tal vez como un insulto a ese grupo que había decidido seguir y predicar a Cristo, estamos hablando desde hace dos mil años atrás, la iglesia ha cambiado, ha tenido transformaciones que pienso que han sido para bien dentro del plan perfecto de Dios sobre su pueblo, aunque también existe un desenfoque de lo que significa ser cristiano en estos tiempos.
Jesús enseño en Juan 8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Hablando también sobre la obra del Espíritu Santo en la Iglesia menciono también en Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Y en la gran comisión vemos como el Señor insto a que enseñen su palabra a los nuevos convertidos. Mateo 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Es ahí la respuesta ante nuestra interrogante inicial, la crisis en el cristianismo, vemos de forma normal ciertas prácticas y doctrinas que están arraigadas en el concepto de ser iglesia en estos tiempos, entre las prácticas y procedimientos veamos algunos puntos que contradicen las palabras de nuestro amado señor y salvador Jesucristo.
1. arrepentimiento superficial. La práctica predominante hoy entre las iglesias cristianas es pedir ‘una decisión por Cristo.’ Pero este ‘decisionismo’ superficial es el punto de arranque para todo el mal que estamos experimentando. Es muy claro en la biblia que Jesús exigía un buen conocimiento de lo que el ‘convertido’ estaba aceptando. Jesús tomaba especial cuidado cuando le seguían las multitudes de asegurar que sus esperanzas no fueran falsas. En Lucas 14, por ejemplo, le advirtió a la multitud que «él que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:27). Y les exhortó a calcular el costo de ser su discípulo (vs. 28-33). En muchas otras ocasiones Jesús aclaró que ser discípulo de él requería negarse a sí mismo, aceptar a Jesucristo como único Señor y Rey, y fue por esto que Jesús comenzó su predicación diciendo «el reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed el evangelio».
Por practicar un arrepentimiento superficial, la misma iglesia cristiana ha producido ‘cristianos’ no-arrepentidos, asegurando a muchos la promesa de la salvación y la vida eterna sin cumplir con los requisitos que Dios exige. Esta práctica distorsionada ha producido ‘cristianos’ distorsionados, e iglesias distorsionadas. Y no es de sorprenderse que una persona no-arrepentida que llega a una iglesia llena de otros no-arrepentidos pronto se da cuenta que tampoco necesita esa iglesia para ¡vivir su vida no-arrepentida! Es normal ver hoy en día algunos lugares donde se reúnen alabar a Dios, a escuchar la palabra de Dios y a seguir un programa muy accesible a la voluntad de cada miembro de dicha congregación. Es lo que Pablo escribió al joven pastor.
2 Timoteo 4:3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
2. Un cristianismo sin Cristo. Es una resultante del primer punto lamentablemente , vemos el nombre de Jesús en forma de un mercadeo o una franquicia , que oferta un estilo de vida lleno de beneficios económicos de salud y recompensas materiales , totalmente contrario a lo que realmente significa ser cristiano , a finales de la década de los sesenta se impulsó un nuevo pensamiento cristiano desde Norteamérica la teología de la prosperidad que nace conjuntamente con el auge de los tele-evangelistas que inicialmente su pasión era de alcanzar vidas a los pies de Cristo , pero se les abrió una puerta de acrecentar su estatus económico con la venta de dones y oraciones al mayor postor , dando el origen de una de las más dañinas formas de cristianismo el evangelio de la prosperidad , este tipo de neo-cristianismo fomenta otras prácticas y formas de hacer iglesia como la mundanalidad en la Iglesia, que es siguiente punto.
3. Cristianismo mundano (carnal). Para este último punto citare el pensamiento de unos de hombres de Dios que he admirado de este siglo.
David Wilkerson (1931-2011)
Muchas voces en la iglesia de hoy dicen que los cristianos deben mostrar un nuevo tipo de amor. Están hablando de un amor en el que la verdad bíblica debe torcerse según los tiempos. De acuerdo con su evangelio, no se necesitan cambios personales cuando uno acepta a Cristo. De hecho, no se necesita arrepentimiento. Más bien, el objetivo de presentar este evangelio es simplemente derribar cualquier barrera que pueda considerarse un obstáculo para la aceptación de Cristo por parte de una persona.
¿Es posible que nosotros, como cristianos, hayamos permitido que la plenitud de la luz de Cristo se oscurezca parcialmente? Jesús advirtió sobre el peligro de permitir que nuestra luz se convierta en oscuridad. “Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (Juan 12:35). Según Jesús, cualquier deseo de aceptación mundana hace que nuestra luz se oscurezca.
Tú puedes encontrar fácilmente la aceptación en el mundo. La gente te llamará amigo, te admirará e incluso amará la clase de evangelio que predicas. ¿Cómo? Sucede cuando permites que los caminos del mundo se filtren en tu alma. Puedes deshacerte del oprobio de Cristo, convenciéndote a ti mismo de que puedes mezclarte con la oscuridad y seguir siendo una luz para el mundo. ¡Pero esto no funciona!
Cabe recalcar que nosotros como cristianos vamos contra corriente de ninguna manera podemos adaptar nuestra fe y peor aún comprometer nuestro pensamiento cristiano a lo que el mundo dice, anhela y desea.
El ser cristiano implica ser visiblemente lo que es Cristo. Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Atte. Pastor Juan Isaac Villamar.