Observando lo que se da en el mundo, entre las noticias más relevantes se destaca la bendición de la nueva imagen del santo millennial Carlos Acutis. Un joven italiano que el año 2006 muere de una leucemia fulminante con solo 15 años y que a su corta edad era un aficionado a los video juegos y a la programación por computadora, amante del fútbol pero por sobre todo era un fiel devoto de la virgen María. Comprometido con su iglesia trabajó promoviendo por las redes sociales la Eucaristía, pues estaba convencido que participar en este sacramento era caminar directo hacia la comunión con Dios y la vida eterna.

Se le nombró santo en el 2020 debido a algunos milagros que se le confieren. Hoy en día ya se inauguró una estatua donde aparece vestido de polera, blue jeans y zapatillas, naciendo así la devoción del primer santo millennial.

¿Quiénes son los millennials? Son los jóvenes nacidos entre los años 1981 y 1996 que se caracterizan por ser una generación digital, hiperconectada, creadores de contenidos e influencers. Ellos son: usuarios de la banca online y las APPS, multipantallas y emprendedores. También están llegando a la política y promoviendo los movimientos de inclusión, de LGTB, violencia de género, como también la cooperación en dinero y en voluntariados en causas humanitarias por su compromiso social. Buscan educarse a nivel universitario y les gusta la independencia, por esto trabajan con ahínco.

Sin embargo, un estudio de Barna Group (encuestadora cristiana evangélica) dice que el 60% de los millennials que crecieron en la iglesia ya se han ido, y el 40% restante no les importa la iglesia ni la ven necesaria por razones como: creen que pueden encontrar a Dios en otras partes y que es aburrida y retrógada. Para los jóvenes más adultos la iglesia es condenable por su falta de moralidad, hipocresía, insensibilidad y falta de inclusión en lo social.

La canonización de este juvenil Carlos Acuti ayuda a la iglesia católica a mejorar la percepción negativa que tienen los jovencitos de esta misma edad. Muchos se sentirán impactados y hasta atraídos, porque algunos de ellos fueron compañeros en la escuela y crecieron jugando con él y ahora hace milagros! Esto no puede más que hablarnos de la idolatría y la pobreza espiritual de la gente que busca adorar un ser humano que ha partido de este mundo para apoyar su fe.

Los informes de esta encuestadora son muy válidos también para la iglesia cristiana evangélica y debemos tenerlos presente, porque también hay jóvenes de estas edades como parte de la congregación que necesitan ser discipulados. Jesús era un joven de 30 años cuando comenzó su ministerio, recorriendo las ciudades y aldeas enseñando y sanando. Sus discípulos eran jóvenes como él y el menor de ellos era Juan, su primo de 15 años.

Jesús muere a los 33 años y él siendo Dios no se aferró a esta condición sino que toma la forma de un siervo (Fil 2:5-7) y como tal muere en la cruz por nosotros; y por ello adquirimos la posición de santos ante él porque nos reconcilia con el Padre (Colosenses 1: 22). Somos declarados una nación santa: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

El Santo de los santos, el Señor Jesucristo es el único digno de ser adorado como dice Apoc 15:3: “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”…. Y esos santos somos sus redimidos de toda edad, vestidos del nuevo hombre y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz (Ef 6:15 NVI).

Pra Blanca Auristondo, PMG.

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