Cuando llega un nuevo año, muchas personas en el mundo se unen para celebrarlo con ímpetu y regocijo. En sociedades de avanzada tecnología: como Japón recibieron este 2024, sorprendidos con la llegada de un Terremoto de magnitud 7.6, donde fallecieron 100 personas y hubieron más de 200 desaparecidos. Un país que, a pesar de la presencia de una Pandemia en el año 2020, no ha parado en el despunte tecnológico en donde sus habitantes conviven con constantes cambios y evoluciones tecnológicas, en donde durante el año 2023 iba encaminado a ser una de las potencias a nivel mundial en el avance de la tecnología a nivel mundial. Sin embargo ha registrado bajas en su tasa de natalidad en donde La tasa de natalidad japonesa se mantiene en el 1,3, muy por debajo del 2,1 necesario para mantener estable la población según https://cincodias.elpais.com/economia/2023-07-23/japon-el-camino-para-volver-a-ser-una-potencia-tecnologica.html, un país donde el cristianismo solo ocupa un 6% del porcentaje totalitario entre otras religiones siendo en su mayoría un país irreligión en un 67% según datos arrojados por Wikipedia en el año 2023.


¿Será entonces que es una sociedad que evoluciona, pero a la vez involuciona sin Cristo?, una realidad clara que cada vez que el ser humano da paso a su inteligencia limitada más aísla la necesidad de un Dios en el sentido de generar un sentido de vida y dar pasos a propósitos claros conforme a la naturaleza que hemos sido creados. Dando paso a una irrealidad de su existencia, donde muchos en momentos de tribulación evocaran seguramente a su nombre ya sea por temor, o porque sabemos que frente a las situaciones que no podemos controlar siempre será Dios nuestro puerto seguro. Tal como lo refiere el profeta en el libro de Daniel 4:35 “Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, más El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y {entre} los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: « ¿Qué has hecho?»”.


Y es que frente a la voluntad de Dios no hay sociedad que se pueda oponerse a su poderío y gloria, donde el ser humano fuera de la conciencia clara de su deidad, no contempla una vida plena en su amor, misericordia, protección y confianza. Día a día me visitan pacientes llenos de estados de angustias ya sea por el temor a vivir situaciones catastróficas que a diario nos invaden tales como guerras, la violencia en los países del mundo, catástrofes, cambio climático, etc. Es en ese momento que identifico la necesidad de tener una fe firme en Dios y en su plan de salvación con sus hijos, más aún cuando en muchos de estos casos las personas carecen de esta fe. Ya sea porque no han contemplado la necesidad de vivir conforme a sus propósitos, y es ahí cuando nosotros como hijos e hijas del padre tendremos que crear el puente y encender la luz, que tanta falta en este mundo. Así que si en su nueva agenda de trabajo 2024, ha colocado sus propósitos de vida no olvide que su vida no tiene evolución sin no ha activado su área espiritual, caso contrario seguirá involucionando a tal punto que no llegaremos a tener una sabiduría acorde a lo que Dios nos ha diseñado por lo que en los resultados serán solo desajustes en las distintas áreas que como creación tenemos y en donde todas Dios tiene el control.
“Porque el Señor da la sabiduría;
conocimiento y ciencia brotan de sus labios.”
Proverbios 2:6.
Sigamos avanzando, creyendo que el creer es crecer para quienes sabemos que nuestra fe y confianza esta en Jesús como nuestro padre celestial, todo poderoso en tiempo y fuera de tiempo.

Pastora Consejera
IFE ECUADOR
Psi. Clin. Luisa Villamar A. Msc.

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